Hay muchas formas de muerte y, por consiguiente, otras tantas de suicidio.
Podemos considerar el suicidio social como una auto-inducción a la muerte social. Es decir; un proceso de boicot de las propias relaciones para llegar a un estado de aislamiento que proporcione la Paz necesaria para un posterior proceso de renacimiento. El individuo, fortalecido, podrá enfrentarse con más tino a unas nuevas o recuperadas relaciones.
No estoy defendiendo el suicidio. La mejor opción es, siempre, encarar los problemas. Huir es de cobardes. Sin embargo; a veces nos ciega tanto la vista distorsionada de nuestras propias desdichas que no nos sentimos con fuerzas de encarar nada...
EN ALGÚN LUGAR, EL TÉ SE ESTÁ ENFRIANDO
Hace 10 años
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